El fenómeno de la migración interna en China: Hukou y población flotante

hukou en China

Como resultado de las mejoras en los sistemas de comunicación y transporte debidas a los modernos procesos de urbanización e industrialización, el fenómeno de la migración ha ganado relevancia a nivel mundial. El término migración indica un movimiento de un área a otra que, por lo general, incluye el paso por alguna frontera, que se produce en un intervalo de tiempo preciso y que implica un cambio de residencia.

Desde un punto de vista demográfico, la migración, junto con la tasa de fertilidad y de mortalidad, es un componente clave para medir el crecimiento de la población en una zona determinada. En China, el término migración se refiere a los ciudadanos que, tras la autorización de la Oficina de Seguridad Pública, trasladan su residencia permanente de un área a otra.

Las cifras oficiales del último censo de población de 2010 muestran que, por primera vez en la historia de China, hay más personas que viven en las ciudades que en el campo. En 1950, sólo 64 millones de personas vivían en zonas urbanas, mientras que en 2010 la cifra alcanzó los 636 millones.

¿Qué ha provocado el fenómeno de la migración interna?

A partir de 1978, cuando Deng Xiaoping marcó el comienzo de la era de las reformas (改革开放), la migración del campo a las ciudades se convirtió en un fenómeno endémico y en la base del proceso de industrialización, el crecimiento económico y la urbanización de China. El cambio de la mano de obra de sectores de baja productividad a sectores de alta productividad se ha convertido en un componente importante del crecimiento económico de China y en la principal causa del aumento de la migración interna.

En 1979, tras la desaparición del antiguo sistema comunal, los agricultores, libres ya para cultivar sus propias parcelas de tierra, se dieron cuenta de que las zonas rurales estaban superpobladas. Había demasiados trabajadores compitiendo por un número limitado de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, a raíz de la disminución de las restricciones del mercado y la necesidad de apoyar la incesante demanda de mano de obra en el sector de la construcción y de la industria, millones de personas comenzaron a mudarse del campo a las ciudades en busca de mejores oportunidades y nuevos estímulos.

En 1990, sólo 221 millones de personas vivían en zonas urbanas; en 2003 esta cifra alcanzó los 523 millones de habitantes y en 2020 se espera que alcance una cantidad igual a 854 millones de habitantes.

La población flotante

El término «población flotante» (流动人口) fue acuñado como resultado del crecimiento exponencial del fenómeno de la migración interna en China. Con población flotante nos referimos a todos los inmigrantes que, por diferentes razones y sin un certificado válido de residencia (hukou en chino, 户口制), viven y trabajan en zonas distintas de donde están registrados.

En resumen, el certificado de residencia es un documento que muestra el lugar exacto de nacimiento y registro de todos los ciudadanos chinos. La principal diferencia entre residentes rurales y urbanos radica en las numerosas prestaciones en términos de movilidad, sistema de seguridad social, educación y calidad de los servicios ofrecidos que disfrutan los segundos.

Las autoridades no consideran a los inmigrantes al mismo nivel que los ciudadanos con un hukou válido que residen en zonas urbanas. El sistema del hukou tiene como misión «bloquear en las zonas rurales a una parte de la población considerada inferior, lista para ser utilizada por la incesante demanda de mano de obra y avanzar en el proceso de industrialización y crecimiento económico».

Quienes se desplazan del campo a la ciudad entran en una de estas dos categorías:

  • Los inmigrantes legales, reconocidos por el gobierno local y en posesión de un hukou válido; esta categoría incluye únicamente a aquellos que cambiaron de residencia entre 1960 y 1980;
  • Los inmigrantes ilegales, a su vez divididos en subgrupos, siendo el más importante el de los «inmigrantes rurales» (农民工). En esta categoría se incluyen los ciudadanos que, en posesión de un hukou rural, se trasladan a las ciudades en busca de un trabajo permanente, por largos periodos o temporal.

El Hukou: el sistema de registro familiar en China

El sistema de registro familiar está diseñado para proteger las actividades económicas de gran densidad de capital y apoyar el proceso de industrialización en varias ciudades chinas. Durante esta fase inicial, el gobierno central llegó a la conclusión de que era esencial limitar el crecimiento de la población urbana, por lo que la proporción de residentes urbanos se mantuvo a 1/5 de toda la población durante décadas.

Esta política fue resultado de la economía planificada: Dado que el objetivo principal de las autoridades locales era planificar cada nivel económico en base al número de habitantes registrados oficialmente, no se toleraba un aumento exponencial de la población.

Desde principios del siglo XXI, el fenómeno de la migración del campo a la ciudad se ha generalizado cada vez más, creciendo exponencialmente. El fin de la economía planificada y la reducción de los fondos proporcionados por el gobierno central a las autoridades locales han hecho a los residentes aún más celosos de sus propios recursos, aumentando el odio hacia los inmigrantes.

Estructura, direcciones y características principales de la migración interna en China

A finales de 2014, el número de inmigrantes alcanzó los 253 millones, cifra que debería aumentar a 290 millones en 2020.

Desde los años ochenta, el principal destino de la migración interna en China ha sido la costa sureste, como resultado de la inversión extranjera directa (IED) y las políticas gubernamentales específicas. La provincia de Guangdong sigue siendo el destino preferido por los emigrantes, gracias a la presencia de las dos primeras Zonas económicas especiales (Special Economic Zones, SEZs) en Shenzhen y Zhuhai. Por su parte la provincia de Sichuan, una zona de alta densidad de población, pero bajo PIB per cápita, es el principal origen de la migración interprovincial.

En 2009, los datos recogidos por la Agencia Nacional de Estadísticas muestran que la nueva ola de migración interna goza de una mejor educación, son conscientes de sus derechos y, sobre todo, son más exigentes y menos propensos a hacer concesiones.

En 2009, un 40% de la migración estaba compuesta por personas de una edad comprendida entre los 16 y los 25 años, otro 40%, por personas entre 26 y 40 años, y el restante 20% estaba por encima de los 40 años de edad. En el mismo año, el 65% de los emigrantes eran hombres, aunque en algunas zonas el número de mujeres era más alto. Más del 65% de los encuestados había completado la escuela secundaria, el 23,5% había asistido a cursos de especialización, el 10,6% había dejado la educación primaria y sólo el 1% era analfabeto.

Las condiciones de vida de los inmigrantes en la ciudad

Lo inmigrantes en China, como en muchos otras países del mundo, tienden a ser empleados en trabajos peligrosos y marginales. En 2012, un estudio realizado por China Labour Watch demostró que los trabajadores inmigrantes sufrían «salarios bajos, turnos agotadores y falta de seguridad en el trabajo».

Los trabajadores inmigrantes trabajan por lo general en la fabricación y el sector de la construcción (39% y 7,3% respectivamente), en el sector servicios (12%), en los hoteles y catering (8%) y en el transporte y las comunicaciones (6%). Según los datos proporcionados por el China Labour Bulletin, el 90% de los accidentes en el puesto de trabajo y el 80% de las muertes en el sector de la construcción, minería e industrias químicas en China tienen como víctimas a inmigrantes.

Los hijos de los inmigrantes suelen ser las principales víctimas de este sistema. Al no poder permitirse el lujo de pagar las tasas escolares y sin un hukou válido, se ven obligados a regresar al campo donde viven con sus abuelos. Según las últimas estimaciones de UNICEF, 29 millones de niños viven en China sin ambos padres, mientras que 61 millones viven sin uno de los padres.

Aunque estudios recientes demuestran una tendencia a la mejora en las condiciones de vida de los inmigrantes, los salarios no son suficientes para satisfacer las necesidades más básicas. En 2009, el salario medio de un trabajador inmigrante era de 1.400 RMB, equivalente a unos 185 euros al mes.

Un problema adicional es el fenómeno de los retrasos salariales. Según la agencia de noticias Xinhua, en 2003, más de 3/4 de los trabajadores inmigrantes habían experimentado problemas en la recepción de sus salarios. En 2004, el entonces primer ministro, Wen Jiabao, obligó a los empleadores a pagar a los trabajadores una cifra total de 100 millones de RMB. Sin embargo, el problema persiste y se ha agravado en los últimos tiempos, provocando protestas y huelgas en todo el país.

Las dos principales dificultades a las que se enfrentan los inmigrantes en las ciudades son la incapacidad de garantizar una educación mínima a sus hijos y la dificultad para beneficiarse de un mínimo sistema de asistencia social. En 2002, casi 2 millones de hijos de inmigrantes no habían recibido ningún tipo de educación. La situación ha mejorado ligeramente tras la apertura de escuelas dirigidas por los propios inmigrantes, pero la calidad de la educación y la seguridad de las escuelas siguen siendo motivos de preocupación. Muchas de ellas son clausuradas por la policía, tanto por razones de seguridad como por el uso de espacios públicos no autorizados.

Consecuencias de la migración interna

Además de ser la base del enorme crecimiento y desarrollo industrial del que China ha gozado durante las dos últimas décadas, la población migrante ha contribuido a una mejora sustancial de las condiciones de vida en el campo.

Por un lado, la emigración de los jóvenes de las zonas rurales a las ciudades ha reducido la tasa de desempleo del campo, cada vez más mecanizado y por tanto con una menor necesidad de mano de obra; por otro lado, los trabajadores que se mudan a las ciudades tienden a reservar el mayor dinero posible para invertirlo en sus lugares de origen. En 2003 se calculó que se habían enviado más de 370 millones de RMB a las familias en las zonas rurales, contribuyendo a un 40% de los ingresos del campo.

Sin embargo, las condiciones de vida de la población flotante siguen dependiendo de su hukou. Cada intento de crítica, disidencia o protesta se contiene y silencia enseguida por parte de los funcionarios locales, bajo la estrecha supervisión del gobierno central. Una de las pocas ocasiones en que el gobierno se ha esforzado por defender los intereses de los inmigrantes fue allá por 2004, cuando miles de trabajadores, debido a las pésimas condiciones de vida y los abusos sufridos, abandonaron la zona industrial cerca del Delta del río de las Perlas y se dirigieron a la costa sureste. El gobierno actuó con rapidez, garantizando una mejor remuneración y persuadiendo a los inmigrantes para que regresaran.

En los últimos veinte años, el gobierno central ha promovido nuevas políticas en apoyo a la población inmigrante y ya se vislumbran los primeros resultados positivos. Sin embargo, como sostiene el profesor Wang Daben, «las ciudades no pueden permitirse el lujo de ofrecer el hukou urbano a todos los trabajadores inmigrantes por el excesivo coste que suponen los servicios de seguridad social, educación, vivienda y sanidad».

En 2014, el gobierno afirmó que la reforma del hukou será lenta y progresiva. Las ciudades chinas se clasificarán en pequeñas, medianas y grandes; los emigrantes rurales tendrán, en consecuencia, diferentes destinos según sus necesidades y estatus. La reforma se iniciará desde las pequeñas ciudades para extenderse posteriormente a las metrópolis.

La agencia de noticias Xinhua informó que «el gobierno empezará por eliminar los límites de registro familiar en las ciudades pequeñas, se relajarán las restricciones en las medianas y se establecerán procesos de selección simplificados en las grandes». El plan es reubicar a 100 millones de residentes rurales en las ciudades para 2020.

Conclusiones

Será interesante ver cómo actúa el gobierno chino para tratar de resolver este acuciante problema. La legitimidad del Partido Comunista de China depende directamente de su capacidad para garantizar un crecimiento constante para satisfacer las expectativas tanto internas como internacionales.

El gobierno trabaja activamente para garantizar una mejora de las condiciones de vida de la población flotante y hay muchas disposiciones emitidas por Beijing a los gobiernos locales para tratar de asegurar unas condiciones de vida dignas a los nuevos habitantes de las ciudades.

Bajar los costes para obtener un nuevo hukou, igualar las tasas de matrícula de los hijos de los inmigrantes y las de los residentes, garantizar una cobertura mínima de salud y pagar los atrasos salariales son sólo algunas de las políticas a las que Beijing se ha comprometido desde hace tiempo para satisfacer las necesidades de la población flotante.

 El camino es largo y está lleno de dificultades, como la corrupción a nivel local, la dificultad en la transmisión de las directivas del gobierno central a los locales y los altos costes para promover estas políticas.

Bibliografía

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Photo Credits: Creative Commons License Farmer – Yangshuo by tefl Search

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